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10-15h y 16-21 de L-V

BÁRBARA ZORRILLA PANTOJA

REFLEXIÓN FINAL CURSO EXPERTO EN INTERVENCIÓN PSICOTERAPÉUTICA EN TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD:

AMPLIANDO ENFOQUE, ADQUIRIENDO HERRAMIENTAS

Hemos hablado en numerosas ocasiones sobre el hecho de que, en la mayoría de las licenciaturas y grados en psicología, la formación en conceptos psicoanalíticos, igual que los contenidos prácticos y la oportunidad de conseguir experiencia profesional, brilla por su ausencia. No fue, hasta varios años después de haber salido de la facultad, cuando tuve un contacto real con enfoques dinámicos, y lo conseguí mediante lecturas, mediante el curso de Conceptos Psicoanalíticos del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid que pusiste en marcha cuando eras presidente de la Sección Clínica, y, por supuesto, mediante el análisis personal.

Así, durante este curso, he logrado no sólo ampliar mis conocimientos en materia de trastornos, sino de construcción de la personalidad, y además, he aprendido a integrar estos conocimientos en mi práctica profesional diaria en materia de violencia de género.

Llevo muchos tiempo trabajando como psicóloga experta en intervención con mujeres víctimas de violencia de género, y he visto como, muchas compañeras, se limitaban al trabajo con las consecuencias del maltrato producido sin profundizar en las causas, como quien da un paracetamol para bajar una fiebre sin darse cuenta que detrás hay una grave infección a la que hay que atender.

Por eso, aunque pongo mucho empeño en tratar de despatologizar este tipo de violencia y en visibilizar las raíces socioculturales de la misma, no podemos obviar todos los aspectos relacionados con el desarrollo de la personalidad que juegan un papel esencial en las dinámicas relacionares, aspectos a los que hay que atender en la intervención.

Especialmente importantes han sido las clases referidas a los perversos naricisistas, un patrón de personalidad que nos encontramos habitualmente en relaciones de violencia, pero que no se identifican como tales debido a la ausencia de agresiones físicas. La sociedad tiene un grave problema, bueno, no sólo uno, pero en lo que compete a esta reflexión, hay una creencia generalizada en el imaginario colectivo que asume que sólo existe maltrato cuando este es físico. Nada más lejos de la realidad, la violencia es un instrumento al servicio de mantener el poder y el desequilibrio en la pareja y hay muchas formas de ejercer esa violencia. Decía Miguel Llorente, que “el buen maltratador” no golpea porque no lo necesita, y este es el caso de los perversos, que consiguen el sometimiento mediante estrategias mucho más sutiles e insidiosas (como la colonización emocional y otras conductas destinadas a alterar el juicio y la percepción de la víctima) aunque no por ello menos dañinas.

Es fundamental que las y los profesionales que trabajamos en cualquier área de la salud mental podamos adquirir estos conocimientos y aprendamos a utilizarlos, por eso, recomiendo este curso a todas las personas que trabajen en el ámbito.

BÁRBARA ZORRILLA PANTOJA

PSICÓLOGA COL. M-24695